domingo, 16 de diciembre de 2018

MENORES DE EDAD Y EL PELIGROSO AUMENTO DEL CONSUMO DE DROGAS

Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, Escritor  e Investigador (PUC-UACH)

“El consumo de drogas destruye tu memoria, tu identidad, tu respeto por ti mismo y, finalmente, te roba tu propia dignidad” (FLC).


El Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), organismo dependiente del Ministerio del Interior, dio a conocer  una serie de datos, cifras y estadísticas que, necesariamente, deberán preocuparnos a todos nosotros, ya que la responsabilidad ante ciertos hechos y realidades, se reparte por igual entre todos los entes involucrados: padres y apoderados, profesores, instituciones educacionales, autoridades de gobierno y expertos en el tema, ya que ante nuestros ojos tenemos un problema multifactorial y de alta complejidad, un problema que, lamentablemente, se ha salido de control y que puede traer desastrosas consecuencias  para nuestro país, así como para la salud física y mental de cientos de miles de menores. Lo anterior, debido a la falta de programas preventivos y a la errada metodología de ir “apagando incendios”, en lugar de ser proactivos y prevenir situaciones como las que se analizan en este escrito.
Si bien, la ingesta precoz de alcohol en menores, representa, hoy en día, un tema de gran notoriedad pública y que mantiene a nuestras autoridades con un alto grado de preocupación, a esta chocante realidad asociada al consumo excesivo de alcohol, deberá sumarse un peligroso aumento en el consumo de tabaco, marihuana, pasta base, cocaína y tranquilizantes entre los escolares chilenos, situación que los estaría catapultado a ocupar los primeros lugares a nivel Latinoamericano en el consumo de las cuatro primeras drogas, es decir, tabaco, marihuana, pasta base y cocaína. Para algunas personas, esto les podrá parece “exagerado” o que no refleja “la realidad-país”. Es lo que, muy a menudo, dicen aquellas personas que se empecinan en imitar la técnica del avestruz, o que se niegan –de plano– a aceptar una realidad que duele.
Lo dramático del tema bajo análisis, es que estamos hablando de niños y adolescentes que  van entre los 13 y los 17 años, un tercio de los cuales confiesa haberse “borrado” completamente en más de una oportunidad a causa del consumo de algunas de las drogas antes señaladas. Un dato que debería alertar, se relaciona con el consumo de marihuana: uno de cada tres menores dice haber probado marihuana antes de los 15 años (30,9%). Otro dato que llama la atención, es que el 8,6% de los menores estaba consumiendo tranquilizantes, en tanto que el 3% había consumido cocaína.
La problemática del consumo de drogas, es un tema transversal que no tiene nada que ver ni con desigualdades de tipo socioeconómico ni tampoco con un tema de género, por cuanto, de acuerdo con el Director de SENDA, Carlos Charme, “la droga se ha convertido en un poderoso enemigo que no respeta sexo, edad, condición económica o clase social”.
Ahora bien, algo que los especialistas saben muy bien, y acerca de lo cual  han venido alertando desde hace mucho tiempo a las autoridades, es que la ingesta alcohólica va casi siempre asociada –y de la mano– con el uso de otras drogas y alucinógenos cada vez más potentes y adictivos, tales como marihuana, metanfetaminas, éxtasis, cocaína, pasta base, etc., así como con la práctica de sexo precoz e inseguro, con las consabidas consecuencias que tiene esta conducta: alto riesgo de embarazo prematuro en las menores y contagio de enfermedades de transmisión sexual y SIDA.
Lo anterior, ha sido avalado por diversos estudios internacionales que han demostrado de manera concluyente, que el consumo de alcohol y tabaco a temprana edad constituye la antesala ideal para el futuro uso de drogas ilegales duras: cocaína, heroína, metanfetaminas, etc. Por otra parte, baste recordar, que los adultos chilenos ocupan, lamentablemente, el primer lugar en ingesta alcohólica a nivel de toda Latinoamérica, lo cual, no es, precisamente, el mejor ejemplo que pudieran entregar las personas adultas a los niños y adolescentes de nuestro país.
Otra gran preocupación entre los expertos y especialistas en el tema, es que la ingesta de alcohol en menores, es nefasta para su desarrollo físico y mental, especialmente, si se piensa que a esa edad aún no se ha completado la maduración del cerebro y que el proceso de tornarse adicto al alcohol, tabaco y drogas diversas, es mucho más veloz y rápido que en las personas adultas. Esto, desgraciadamente, puede traer consigo graves efectos nocivos en el desarrollo físico y mental de los menores.
Es preciso entonces, que tanto los jóvenes como así también los adultos, tomen conciencia del hecho que estas drogas provocan daños irreversibles en el cerebro y en el organismo humano, lo que tiene como resultado un rendimiento académico muy inferior al de otro estudiante que no consume drogas, además de presentar conductas problemáticas para el sujeto y su núcleo familiar: ausentismo escolar, reyertas y peleas de borrachos, accidentes fatales con consecuencia de muerte, rebeldía frente a padres y autoridades. En algunos casos,  nos enfrentamos incluso, a la comisión de delitos –hurtos, asaltos, robos– con el fin de conseguir dinero para seguir consumiendo. De lo anterior se desprende, que la droga no sólo termina afectando al que la consume, sino que también afecta a toda su familia.
Si uno ha de ser riguroso, el abuso de las drogas, según lo señala Philip K. Dick, escritor y novelista estadounidense, no sería, en realidad, una enfermedad, sino que una decisión absolutamente personal, voluntaria y consciente, tal como lo es, por ejemplo, la decisión de saltar desde un coche en movimiento. En función de esta disyuntiva, el abuso de drogas, entonces, no sería una enfermedad propiamente tal, sino que un error de juicio, que luego,  conduce al sujeto de manera irremediable a una adicción y a una enfermedad, de la cual, posteriormente, resulta difícil escapar.
Señalemos finalmente, que los verdaderos “amigos” nuestros no son aquellos que nos ofrecen y comparten sus drogas, alcohol o tabaco con nosotros, sino que aquellos que nos ayudan y motivan a no caer en su consumo. Y esto tiene una poderosa razón de fondo: el consumo de cualquier tipo de droga –legal o ilegal– representa el enemigo número uno del futuro y de las expectativas de vida que tiene un determinado individuo acerca de sí mismo, y cuando las personas luchan en contra de su consumo, lo que hacen, es luchar por un feliz y sano desarrollo futuro. Ésta debería ser, por cierto, la decisión final ante las drogas, es decir,  aquella decisión que ayuda a evitar el error de juicio, a saber, que a través del consumo de drogas la persona será libre y feliz. Por el contrario, el consumo abusivo, lo único que logra es hacerte débil y un eterno esclavo de la droga que escogiste consumir.

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