domingo, 28 de octubre de 2018

LA ACTIVIDAD FÍSICA Y LAS ENDORFINAS: EL ELIXIR DE LA FELICIDAD QUE MEJORA EL ESTADO DE ÁNIMO DE LAS PERSONAS

Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl

Académico, Escritor e Investigados (PUC–UACh)



“La realización de actividad física produce endorfinas, y las endorfinas, a su vez, representan una droga natural que produce nuestro propio organismo que nos aporta sólo felicidad” (F.L.C.)




Partamos señalando que en el año 1975 se descubrieron las famosas “endorfinas” u “hormonas de la felicidad”, es decir, un tipo de sustancia que está químicamente relacionada con el opio, y que bloquea los receptores del dolor –o nociceptores– que tenemos repartidos por todo nuestro cuerpo –piel, articulaciones, músculos y vísceras–, receptores que detectan todo tipo de cambios a nivel químico, térmico y mecánico que esté asociado a dolor o daño celular.

Diversos y múltiples estudios han demostrado, que realizar algún tipo de actividad física tiene muchos beneficios para la salud de las personas. Sin embargo, algunos investigadores de la Universidad de Vermont, EE. UU., han ido un poco más allá de la salud física y han logrado dimensionar el alcance que tiene la realización de actividad física en el ESTADO EMOCIONAL de las personas. De acuerdo con estos estudios, bastaría realizar una actividad física moderada por un lapso de tiempo de 20 a 30 minutos –como caminar a paso rápido, jardinear, bailar, andar en bicicleta o practicar yoga– para mitigar el estrés diario y mejorar el estado de ánimo de las personas, después de realizada la actividad física que la persona haya escogido.

La mejor opción que tenemos a mano en contra del desgano, es utilizar nuestra fuerza de voluntad, ponerse las zapatillas y salir a correr o caminar, en cuyo caso, bastarían tan sólo 20 minutos para elevar la sensación de bienestar. Eso es, precisamente, lo que comprobaron los investigadores de la U. de Vermont, al demostrar que las endorfinas –neurotransmisores asociados al placer y que se liberan cuando se practica una actividad física– energizaban y elevaban notablemente el ánimo de las personas después de que finalizaban su caminata, baile, yoga o práctica deportiva.

El Dr. Jeremy Sibold, uno de los investigadores, asegura, que incluso el ejercicio aeróbico moderado, tiene el potencial para mitigar el estrés diario, o bien, cuando el estado de ánimo de la persona está perturbado. El efecto beneficioso, es igual, tanto para hombres como para mujeres, con un efecto adicional: las personas tienden a aumentar su nivel de vitalidad. Es por ello, que la práctica de cualquier deporte  libera una serie de químicos en el cerebro que son favorables para el ser humano ¬ –serotonina, dopamina, etc.– estimulando la actividad neuronal y generando los cambios internos que mejoran, precisamente, el estado de ánimo del sujeto  y lo incita a continuar ejercitándose. Es una ganancia por donde se lo mire.

¿Por qué razón se produce esto? La respuesta que encontró el equipo investigador es la siguiente: un ejercicio de baja intensidad, pero prolongado –como caminar a paso rápido– aumenta la liberación de serotonina, principal neurotransmisor que permite estabilizar el estado de ánimo. La serotonina, a su vez, eleva los niveles de dopamina, un neurotransmisor que está vinculado a la sensación de recompensa, es decir, el sujeto siente que ha “ganado algo”, lo cual, se convierte automáticamente en la propia recompensa que conduce a la persona a repetir la experiencia.

Por otra parte, en medicina deportiva se sabe que el ejercicio ayuda a controlar y/o bajar de peso al quemar grasas que están de más, al mismo tiempo que inhibe el apetito, lo cual, a su vez, eleva la autoestima del sujeto, lo que, en definitiva crea lo que podríamos llamar un “círculo virtuoso”, el que une, de manera dinámica, el ejercicio, con la salud física y el buen estado de ánimo.

Por el contrario, un estilo de vida sedentario impide alcanzar este círculo virtuoso, generando un efecto contrario: estrés, ansiedad, sobrepeso, mal humor, etc., generando ahora, un “círculo vicioso”.

En definitiva, la actividad física debería ser considerada una “actividad terapéutica” tan –o más– importante, incluso, que los fármacos, los cuales, lamentablemente, tienen una serie de efectos secundarios nocivos para el organismo humano.

Otro gran efecto positivo de la actividad física, es que va en directo beneficio del cerebro, aspecto que mucha gente desconoce totalmente. Es así, por ejemplo, que un estudio de la revista Nature, una de las más antiguas y prestigiosas revistas científicas, demostró que aquellas personas mayores de 45 años, que decidieron poner término a su sedentarismo y decidieron comenzar a caminar a paso rápido por 45 minutos, tres días a la semana, mejoraron notablemente, no sólo su vitalidad y su estado de ánimo, sino que también aquellas habilidades mentales y cognitivas que disminuyen con la edad, tales como la memoria y la capacidad de concentración. En tanto que aquellos sujetos que eran diabéticos, lograron que su hígado mejorara su capacidad de controlar la producción de glucosa, lo que va, por cierto, en directo beneficio de la prevención y tratamiento de la diabetes.

Señalemos, finalmente, que cuando una persona decide realizar actividad física, ello le asegura un aumento de la densidad ósea, de la calidad de sus tendones, ligamentos y la masa muscular, permitiéndole movilizarse con una  menor cantidad de esfuerzo y evitar las típicas quebraduras de huesos y fracturas de cadera, propio de la osteoporosis, afección, en la que los huesos se  debilitan y se vuelven muy frágiles.

A buen entendedor… pocas palabras.

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