domingo, 9 de julio de 2017

Vacaciones de invierno: oportunidad formativa


Carlos Delgado Álvarez

Director Macrozona Sur

Agencia de Calidad de la Educación

 Las vacaciones escolares de invierno suelen ser vistas como una dificultad por algunas familias, pues no saben qué actividades desarrollar con sus hijos e hijas. Muchas veces deben dejarlos  solos en sus casas mientras cumplen  su jornada laboral, perdiendo el control de sus tiempos. Las escuelas por otro lado, se dividen entre las que consideran dicho periodo como una oportunidad de descanso y desconexión de las actividades escolares y las que consideran que este es un tiempo para fortalecer ciertos aprendizajes y/o profundizar algunos contenidos, para lo cual les entregan guías interminables de ejercicios y libros con los que deberán volver resueltos y leídos.


 Es por ello que las vacaciones escolares que estamos iniciando, son una gran oportunidad para fortalecer el carácter formativo que juega la familia, la escuela y la comunidad con las nuevas generaciones. En efecto, es un tiempo para que la familia pueda conectarse íntimamente, fortalecer la relación entre sus miembros, abordar los temas de interés mutuo, desarrollar actividades recreativas de excursión junto a la naturaleza, paisajes  y lugares maravillosos de nuestro entorno, visitar la variedad de museos, centros culturales y bibliotecas. Asimismo, la escuela puede entregar sugerencias a los padres para desarrollar actividades que permitan promover la convivencia dentro de su propia comunidad, impulsando la solidaridad intergeneracional, acompañando a nuestros adultos mayores en algunas tareas diarias, realizando campañas para ir en ayuda de su propio vecindario como el reciclaje en los hogares o la limpieza de las calles.; la escuela puede además, abrir sus puertas para los estudiantes del sector, para que se encuentren en un espacio cívico común, independiente del establecimiento al cual asistan a clases.

Las vacaciones escolares de este periodo son también una oportunidad para que las autoridades locales generen oportunidades para niñas, niños y jóvenes de sus comunidades, programando actividades recreativas, culturales y deportivas que fortalezcan su formación integral. Existen muchas opciones que se pueden llevar a cabo y que no significan grandes costos, sino que al contrario, el implementarlas pueden significar grandes logros personales, satisfacciones familiares y enriquecimiento comunitario y social.

La buena educación es un bien social deseado por todos y en el esfuerzo por mejorar su calidad no solo debemos pensar en su dimensión académica y productiva, porque una buena educación se refleja en la convivencia y relación que tenemos con nuestros compañeros de estudios y de trabajo, con nuestros vecinos y ciudadanos en los diferentes espacios en los cuales nos encontramos cotidianamente.

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