domingo, 23 de octubre de 2016

A votar en conciencia en estas municipales

Guido Asencio Gallardo
Académico y Doctorando en Administración

En esta columna quiero hacer un llamado a votar en las municipales a todos los ciudadanos que quieren cambiar el destino de sus gobiernos locales y preferir a los candidatos que representen valores más que promesas de crecimiento por crecimiento.

El desarrollo que queremos requiere de autoridades que tengan una historia comprobada de trabajo con la ciudadanía, más que el poder político para proyectar interese individuales, por eso resulta fundamental llamar a votar por propuestas de valor, debido a que ese sentido contiene una proyección a largo plazo, que más que obras que mejoran la calidad de vida,  requiere urgentemente de reconocer  la labor representada por liderazgos locales que está cimentada sobre la base de la ciudadanía.
Votar en conciencia significa evitar  presiones o imaginarios que impiden a los ciudadanos tomar una decisión propia, lo cual se da cuando a quienes apoyan colocan condiciones que buscan mantener el trabajo actual, restricciones operación en sus relaciones contractuales el caso de las empresas, o simplemente obedecer a una tradición de familia o conglomerado que históricamente  le ha permitido mantener el status quo, es decir conformarse con lo que hoy está, y por lo tanto, validar indirectamente lo que hoy se encuentra instalado.
La democracia representativa a través del voto tiene la ventaja de darle poder efectivo a los ciudadanos, quienes hoy tienen la voluntariedad de hacerlo, pero que pocas veces toman conciencia de los efectos colaterales se pueden suscitar con la sola indiferencia  que pueden demostrar si no van a ejercer su deber ciudadano de manifestar su preferencia en las urnas.
Con la implementación del voto voluntario en todo el país se ha dado un fenómeno preocupante de desinterés en la participación política por los ciudadanos, lo cual fue demostrada en las últimas elecciones presidenciales del año 2013 que tuvieron una abstención de 60%, teniendo como consecuencia una la mínima votación, que se puede interpretar como un castigo a la forma de hacer política en términos generales.
Si la racionalidad indica que como ciudadanos debemos tomar acciones que impliquen mejorar las condiciones actuales de nuestros gobiernos locales, entonces debemos manifestarla a través del sufragio, esto tiene consecuencias muy importantes para la proyección de todo el entorno, si queremos que nuestras familias quieran realmente “avanzar hacia un buen vivir”, tenemos la obligación de manifestarlo.
Se debe estar alerta de los vicios que históricamente han estado instalados con el llamado “acarreo electoral”, donde existen candidatos que tienen mayor poder económico, que incitan a inscribir a personas con domicilios de otras ciudades o sectores rurales, para que puedan votar en sus localidades y, por lo tanto sumen de manera exponencial su votación, a cambio de incentivos relacionados con promesas de trabajo o económicos, que hacen que la democracia tenga los cuestionamientos que hoy se encuentran en la palestra de todos los medios de comunicaciones, donde la única forma de enfrentar esta situación que los ciudadanos consientes sean consecuentes y vayan a emitir su decisión el 23 de octubre.
Finalmente hago un llamado a todos los jóvenes, adultos y adultos mayores que piensa que se pueden crear las condiciones actuales para proyectar sus gobiernos locales,  hagan el esfuerzo de votar y lo más importante el voto es secreto, nadie puede refutar su decisión personal.  También, quiero expresar mis gracias para las más de 6 mil personas que han leído mis columnas en estos días, mi deseo es que esas lecturas se trasformen en votos efectivos.


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