domingo, 17 de abril de 2016

Emprendimiento Juvenil y Desarrollo Económico Local

Guido  Asencio Gallardo
Académico Universidad de Los Lagos
Miembro Consejo Socioproductivo ULA

El concepto de emprendimiento ha estado presente desde hace ya un buen tiempo, abordado desde diferentes perspectivas, en este caso lo vamos a tratar desde las oportunidades que pueden aprovechar los jóvenes, como segmento importante de la sociedad, para atreverse a realizar innovadoras formas de hacer negocio.

Para comenzar a hablar de emprendimiento juvenil, se debe tener claro que al nombrar la palabra “jóvenes” muchas veces se está interponiendo una barrera que demarca el límite entre lo que pueden hacer aquellos que poseen poca expertiz, en contraposición con los que se jactan de tener una amplía y variada experiencia, basándose en el  dicho popular “más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, coartando la posibilidad de abrir nuevos caminos para jóvenes que quieren llevar a cabo sus ideas de negocio o emprendimiento en forma concreta.  Los pensamientos conservadores y estructurados que constituyen una constante del siglo pasado, hoy en día ya han sido superados y reemplazados por la creencia de que los jóvenes realmente pueden cambiar el mundo, como lo han demostrado los grandes creadores de la industria tecnológica a nivel mundial, generando necesidades que antes no estaban en la retina de la gran mayoría de las personas, pero que hoy en día son primordiales a la hora de conectarse con el mundo en general.
Para abordar el emprendimiento juvenil de una manera más concreta, vamos a tomar en cuenta los aspectos fundamentales que proponen Charles Spinosa y Hubert L. Dreyfus, plasmadas en su libro “Disclosing New Worlds”, planteando cinco elementos que debe tener cualquier emprendedor, los cuales son:  escucha efectiva, refiriéndose a respetar las palabras de los demás de forma objetiva; compromiso, se trata de ser coherente con lo que decimos y lo que hacemos; sensibilidad histórica, conociendo lo que ocurre en nuestro alrededor; trabajo en equipo, aprendiendo a trabajar y valorar a todos en un mismo objetivo; acción efectiva, llevando a cabo lo que se compromete.
Se puede deducir que, dentro de los cinco elementos planteados en el párrafo precedente, para considerarse emprendedor se deben tener algunas cualidades y/o habilidades, que si bien es cierto no son taxativas, se debieran considerar a la hora de autoevaluarse en un escenario que de luces a un emprendimiento real.  En este sentido, los jóvenes presentan una ventaja a la hora de pensar en emprender, pues tienen un conocimiento casi innato del manejo de herramientas tecnológicas y redes sociales, un insumo que antes era muy difícil poder acceder, pues no existían las bibliotecas virtuales, los videos explicativos de procedimientos, el manejo de idiomas mediante traductores on line, etc.  Todo esto ha llevado a generar el germen de la innovación y emprendimiento a las nuevas generaciones, que si lo hacen con responsabilidad pueden llegar muy lejos.
Por otro lado, la toma de conciencia que existe del cuidado del medioambiente, también se constituye como un componente que los jóvenes tienen en cuenta a la hora de proponer sus emprendimientos, pues se dan cuenta de que el desarrollo económico, no busca solamente el crecimiento que conlleva incentivar a poseer más producción y empresas, sino que busca propiciar ambientes colaborativos que puedan tender a un crecimiento con desarrollo sustentable, considerando la economía propiamente tal, acompañada de la revalorización de la sociedad y el cuidado del medioambiente.
La bandera de lo sustentable, ha incentivado a los jóvenes a desafiar la concepción tradicional que se tenía del concepto empresarial, sacando del foco principal el mero hecho de obtener rentabilidad financiera, anexando otros objetivos que tienen que ver con valores, dejando entrever que parte de lo que les importa en el desarrollo de sus emprendimientos, esta intrínsecamente ligado a considerar como un elemento central  el bien común.
En las nuevas formas de crear emprendimientos, se destaca el impulso de compañías que llevan el sello de generar espacios de colaboración, beneficiando a comunidades de emprendedores, dentro de las cuales se pueden encontrar las compañías de Startup, o empresas de arranque, que tiene como objetivo apoyar a empresas que se encuentran su etapa inicial, destacando justamente a empresas relacionadas con la innovación tecnológica.
Otro tipo de empresas que involucran a los jóvenes y la tecnologías son los denominados CoWork u oficinas virtuales, consistentes en adaptar un espacio físico de oficina, donde trabajan varios profesionales, cada una en sus diferentes proyectos, creando una comunidad, relacionando entre sí sus emprendimientos, creando ambientes favorables que terminan siendo beneficiosos para cada uno de los participantes.
También existen concursos nacionales e internacionales que incentivan la creación y fortalecimiento de nuevos emprendimientos creados por los jóvenes, dentro de los más importantes a nivel mundial se encuentra el Foro Mundial de Emprendimiento Juvenil o Junior Word Etrepreneurship Forum (JWEF), evento anual que busca promover los emprendimientos de los jóvenes, que incluso se encuentren estudiando, incentivándolos para que a partir de una idea puedan atreverse a avanzar y mostrar sus logros a otros.
Otro concurso presente en nuestro país se denomina SabiaLAB, el cual es organizado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), con el apoyo de las universidades más importantes del país, el cual consiste en capacitar a docentes de liceos técnicos rurales en metodologías de innovación temprana, es decir incentivar la innovación en el aula para que sea transmitida a los jóvenes de enseñanza media.
Sin lugar a dudas el surgimiento de estas nuevas formas de emprender destinadas a jóvenes y la participación en concursos y eventos es satisfactoria, pues tienen la oportunidad de generar contactos, redes y feeedbcks (retroalimentación), que pueden llevar a hacer realidad sus sueños, con el apoyo de otros emprendedores, entregándoles un sello de experiencia necesaria para atreverse a desarrollar sus propias iniciativas.
Por lo tanto, el emprendimiento impulsado por jóvenes tiene la posibilidad de generar un germen de creatividad e innovación que repercute indiscutiblemente en el desarrollo de económico de un país.  Ahora bien, si se le agrega un componente identitatio que los vincule directamente con el su territorio, tiene un mayor valor agregado, debido a que garantiza las proyecciones y la materialización de acciones virtuosas que en un corto, mediano o largo plazo constituyen directamente a la generación de empleo hacia su entorno más cercano, considerando que la industria tecnológica de la cual están más relacionados, no requiere de un capital inicial tan abultado,  eso hace posible llevar a cabo sus ideas de emprendimiento con menores barreras en el mercado.
La materialización del emprendimiento juvenil con un sesgo en el desarrollo económico local, puede aportar de manera significativa a la construcción del capital social, concepto que sintetiza un conjunto de valores que generan en un conglomerado social, la capacidad de trabajar juntos en grupos y organizaciones para lograr objetivos comunes, que constituyen las bases para perfilar una generación que marque un punto de inflexión hacia el establecimiento de liderazgos responsables que trasciendan en el tiempo.  

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