domingo, 3 de abril de 2016

CÁNCER DE MAMA: PRINCIPALES SÍNTOMAS Y FACTORES DE RIESGO PARA LAS MUJERES

Dr. Franco Lotito C.  –  www.aurigaservicios.cl
Docente e Investigador (Uach)

El cáncer de mama se ha convertido en la primera causa de muerte en las mujeres a nivel mundial  y representa el 16% de todos los tipos de cánceres. En nuestro país mueren –en promedio– 1.400 chilenas al año, en tanto que alrededor de un millón y medio de mujeres  se enferma de cáncer de mama en el mundo, la mitad de las cuales fallece. (El 1% de los casos corresponde a varones).

A continuación quiero señalar una serie factores de riesgo, así como los principales síntomas que toda mujer deberá tener muy en cuenta con el fin de detectar un posible cáncer de mama, o en su defecto, tomar las medidas preventivas necesarias con el fin de evitar desarrollar un cáncer a las mamas:

1. El primer factor de riesgo, es ser mujer, por cuanto, de cada cien mujeres sólo un hombre desarrolla esta enfermedad, si bien, hoy en día, esta cifra va en aumento.

2. Tener el primer embarazo con más de 30 años de edad (las probabilidades  se elevan si no ha habido embarazo). Es necesario señalar, eso sí, que el hecho de estar embarazada no impide ni exime que una mujer,  igualmente, desarrolle un cáncer.
3. Presentar una menopausia tardía o experimentar una menarquia precoz.
4. El hecho de tener antecedentes personales de familiares cercanos que han desarrollado cáncer de mama, indicaría, que esas mujeres con este tipo de familiares son más propensas que otras a ser afectadas por un cáncer de mama.
5. Uso de terapia hormonal con estrógeno para aliviar síntomas de la menopausia y prevenir osteoporosis. El riesgo de mama aumenta, cuando aumenta el tiempo de exposición del tejido de la mama al estrógeno.
6. Exposición a radiaciones, ya sea a causa de exámenes radiológicos, o por el hecho de exponerse con demasiada frecuencia a los efectos de la radiación solar –esta exposición incluye el uso del solárium o de lámparas y camas bronceadoras– con el fin de obtener el “tono fascinante”. Para aquellas personas que no lo saben, los efectos de las sesiones de solárium revisten de igual peligrosidad en el desarrollo de un cáncer que exponerse directamente al sol, ya que el cuerpo es expuesto directamente a los rayos ultravioleta (UVA y UVB) con los resultados que cabe esperarse: envejecimiento prematuro de las células de la piel, arrugas y daño irreversible al ADN de estas células. No está de más señalar, que los efectos de los rayos solares (y de otro tipo) son acumulativos.
7. Sobrepeso, obesidad y consumo de alcohol son tres factores que están asociados directamente con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de mama. (Tener tan sólo 14 kilos de sobrepeso implica un incremento de 34% a un 59% de mayor riesgo de desarrollar cáncer de útero, esófago, colon, vesícula, endometrio y riñón).
8. El riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta con la edad: más del 85% de los casos nuevos y el 90% de las muertes se produce en mujeres mayores de 50 años.
9. De acuerdo con las estadísticas, una de cada ocho mujeres en el mundo desarrollará  cáncer de mama. (Aún cuando algunos investigadores señalan que la proporción es algo más positiva –una de cada diez mujeres– el peligro es igual de latente).
10. Caso de aquellas mujeres en las que se ha detectado la presencia de una mutación  o alteración en los genes BRCA1 y BRCA2, lo que indica que existe un alto nivel de probabilidad de desarrollar un cáncer de mama y ovarios (los investigadores señalan entre un 60 y un 84% de probabilidades). El BRCA1 y BRCA2 son genes que producen proteínas supresoras de tumores y que ayudan a reparar el ADN dañado, razón por la cual, juegan un importante rol en el aseguramiento de la estabilidad del material genético de las células. Cuando uno de estos genes tiene una mutación o alteración –como por ejemplo, no producir la proteína supresora– el daño al ADN no puede repararse, elevando las probabilidades de presentar alteraciones genéticas que conduzcan a un cáncer. Las mutaciones que se heredan en el BRCA1 y el BRCA2 aumentan el riesgo de desarrollar cánceres de seno y ovarios. Juntas, dichas mutaciones representan entre el 20 y el 25% de los cánceres de seno hereditarios y alrededor del 15% de los cánceres de ovario. ¿Qué significa lo anterior en términos prácticos? Que las mujeres deben evaluar cuidadosamente  con sus médicos tratantes una opción quirúrgica, a saber, someterse a una mastectomía profiláctica para el caso de haberse detectado la presencia de BRCA1 y la extirpación profiláctica de los ovarios en el caso de BRCA2.
11. Secreciones o sangramiento inusual por el pezón, asociado a la enfermedad de Paget, así como alteraciones en la aréola del pezón o la aparición de piel de naranja en zonas de la mama o cercana a ella. La enfermedad de Paget recibe el nombre del médico inglés James Paget, quien observó una relación directa entre los cambios en el pezón y el cáncer de mama. La enfermedad de Paget se presenta tanto en mujeres como en hombres, aún cuando la mayoría de los casos ocurren en mujeres.
12. Cambios visibles en la mama o la detección de nódulos, de una masa o durezas muy notables y de gran consistencia en la zona de las mamas.
Si bien, más arriba hice alusión a los factores y síntomas a los que hay que prestar atención en relación con el cáncer de mama, en este apartado quiero hacer hincapié a otra arista de la enfermedad del cáncer: la gran mayoría de las mujeres desconoce los síntomas de los cánceres ginecológicos y, de manera especial, no tienen mucha conciencia acerca de aquellos síntomas relacionados con los órganos reproductivos. En orden de importancia, existen cinco cánceres de tipo ginecológicos: cáncer cervical, ovárico, uterino, vaginal y vulvar, y el proceso de screening está recomendado solamente para el cáncer cervical, razón por la cual, la detección temprana de estos tipos de cánceres dependerá casi exclusivamente de la capacidad que tenga cada mujer en el reconocimiento de los síntomas en cuestión,  con el fin de proceder a una pronta visita médica.
Hay cinco síntomas que, generalmente, pasan inadvertidos y que muy pocas mujeres asocian a un posible cáncer, ya sea, porque se relacionan con otras enfermedades o porque no revisten el carácter de graves: ardor o picazón vaginal; dolor abdominal o dolor de espalda; sensación de estar cansada todo el tiempo; dificultad para orinar o necesidad de orinar más a menudo de lo habitual; hinchazón.
Se entiende que los síntomas consignados más arriba se suman a sangramientos  o derrames inusuales (o que no tienen explicación), así como a cambios en la piel de la vulva.
Los primeros cinco síntomas no son registrados por las mujeres como algo por lo cual deberían preocuparse y/o someterse a un chequeo médico, por cuanto, son condiciones bastante comunes y, por lo tanto, no son visualizados como signos o indicios potenciales de un problema de mayor envergadura, como un cáncer.
Ahora bien, la clave principal para que las mujeres pongan atención a estos síntomas, es realizar un profundo autoanálisis acerca de  qué es lo que para cada una de ellas puede ser considerado como "normal", es decir, en la medida que el síntoma experimentado permanece por más de dos semanas y no sea parte de la "experiencia habitual" de una determinada mujer, entonces un llamado a la prudencia y a realizarse un chequeo médico preventivo se hace imperativo. Lo anterior, con el fin de descartar toda posible conexión con la presencia de un cáncer del tipo ginecológico.
La explicación es muy simple: cuánto antes se detecten y se traten los cánceres ginecológicos, tanto más efectivos podrán ser los tratamientos, especialmente si se trata de un cáncer a los ovarios, el más letal de todos, ya que causa el 50% de todas las muertes en este tipo de cánceres.


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