domingo, 22 de noviembre de 2015

El tráfico de animales en Chile: una realidad más cercana de lo que pensamos

Comisario Carolina Herrera
Jefe Bidema Valdivia PDI

Según cifras de la Jefatura Nacional de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (JENAMA), en los últimos 5 años la PDI ha investigado 608 delitos asociados al tráfico de especies protegidas, logrando incautar un total de 6.251 animales y sus subproductos.


El contrabando de especies es la segunda mayor amenaza mundial para la vida salvaje, después de la destrucción de su hábitat. Cada año, cientos de miles de monos, elefantes, serpientes, aves, grandes felinos, ranas, corales, orquídeas, cactus y peces tropicales; y sus derivados, tales como pieles, polvo de cuerno de rinoceronte o marfil, acaban en los lucrativos mercados negros de distintas partes del mundo.

Chile no está exento de este delito, el que genera grandes ganancias para los grupos detrás del comercio ilícito de animales, ya sea mediante la importación, exportación o comercio interno de especies silvestres o exóticas. Como Brigada Investigadora de Delitos contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (Bidema) Valdivia, tampoco hemos estado ajenos a investigaciones por este tipo de hechos. Cabe recordar el caso ocurrido hace algunas semanas, donde un hombre fue detenido por la PDI luego que fuera sorprendido comercializando aves protegidas (loros Choroy) a través de Internet desde su domicilio. Tras este operativo, las especies fueron entregadas al SAG, servicio que inició su proceso de rehabilitación. Lo anterior, se explica porque el tráfico de animales y su tenencia ilegal, son delitos tipificados por la Ley de Caza, que cuenta con sanciones de multa y penas privativas de libertad que van desde los 21 a 60 días de cárcel.

En virtud a ello, la PDI -considerando su misión de investigar delitos y con una visión a futuro respecto a una nueva era de ilícitos que afecten a los ecosistemas- inició con apoyo de la Gobernación de Valdivia, una campaña a través de sus BIDEMAS en todo el país, orientada a crear conciencia en la comunidad respecto a que la ruta del tráfico animal implica mucho sufrimiento, generando además una gran cantidad de muertes entre los animales que no logran llegar a su destino.

Los animales traficados son transportados en condiciones precarias y ocultas en los lugares más extraños, como son el motor del auto, neumático, dentro de ropa, escondidos en compartimientos ocultos de maletas de viaje, adheridos al cuerpo de personas con cintas de embalaje, hacinados en cajas bananeras, entre otras formas. Según datos de CODEFF, de 10 animales traficados, sólo 1 llega a destino vivo; sin considerar que muchos llegan en un estado de salud deplorable debido a las condiciones de hacinamiento y mala alimentación que experimentan durante su tráfico.

En este sentido, el llamado de la PDI es claro: no comprar animales de dudosa procedencia y de adquirir alguno, siempre asegurarse que éste provenga de un centro de reproducción acreditado. Si se compra un animal de tienda, guardar la boleta, de manera de acreditar procedencia y evitar ser cómplice en caso de que el local venda animales en forma ilegal. Recordar que está prohibido cazar especies de fauna silvestre, en especial especímenes en peligro de extinción, vulnerables, raras o escasamente conocidas.

Como Bidema Valdivia también apelamos a la conciencia de la comunidad a denunciar la comercialización ilegal de animales silvestres o de quién tenga algún animal de este tipo como mascota, situación que puede denunciarse en cualquier unidad policial de la región o al nivel central PDI 134.

Recuerda, con tu ayuda, podemos detener la cadena del tráfico de animales silvestres.

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