domingo, 15 de noviembre de 2015

Desarrollo Económico Local y Gestión Municipal

Las Municipalidades en su lógica de representar por excelencia a los gobiernos locales, enfrentan permanentemente el desafío de identificar acciones estratégicas, que les permitan resolver diversas complejidades, a corto, mediano y largo plazo, caracterizadas por escenarios altamente dinámicos, influenciado por cambios, en los diferentes ámbitos, tales como políticos, sociales, territoriales, administrativos, etc., que indudablemente forman parte de la naturaleza institucional de una Municipalidad.

El transitar por las diferentes acciones que se llevan a cabo en una gestión municipal, implica realizar planificaciones orientadas a asumir  procesos de cambio que tienen a adoptar aspectos modernizadores, con sentido de originalidad, recogiendo particularidades que presenta cada territorio, evitando, en lo posible,  generar copias calcadas de otras realidades, sin perder de vista, la importancia de las tendencias regionales, nacionales o globales, que pueden servir como espejo hacia la generación de buenas prácticas, que robustezcan el gobierno local.
En tanto, para ampliar la mirada hacia la potenciación de un sistema municipal con mejores armas para enfrentar dicha complejidad, resulta fundamental establecer una gestión basada en la coordinación adecuada de redes, capaces de generar procesos de inclusión, donde intervienen actores relevantes, tales como representantes de instituciones, empresas u organizaciones de base, que inciden directamente o indirectamente en la construcción y modelamiento del territorio, buscando una visión clara y proyectiva en conjunto, de lo que se quiere alcanzar, desde el punto de vista económico-productivo y social , con ello, es posible darle forma un capital social, dotado de herramientas habilitadoras desde diferentes puntos de vista.
Para mejorar los modelos de gestión municipal, es imprescindible tomar en consideración, los avances en materia de descentralización que en Chile se están dando, los cuales tienen como desafío tomar en serio la rearticulación de procesos regionales de gestión, para eso, es fundamental explicitar y transparentar los niveles de eficiencia, en cuanto a la distribución de recursos, a la facilitación de acceso a servicios públicos básicos, a la generación de políticas públicas, tan fundamentales como, mejorar la conectividad, tanto en las zonas urbanas como rurales, entre otras ideas que pueden servir como aportes significativos que ayuden a marcar la diferencia entre uno u otro municipio.
Para alcanzar un desarrollo local armónico y equilibrado entre las municipalidades, hay que trabajar decididamente en disminuir las grandes brechas existentes entre municipios grandes y pequeños.  Los municipios más vulnerables, tienen la desventaja de poseer limitados recursos financieros, ello redunda en tener menores posibilidades de desarrollo en todos sus ámbitos.   Un ejemplo de ello, es el escaso acceso a una dotación de recurso humano calificado, derivando en variados efectos colaterales, dentro de los cuales se puede vislumbrar la obtención menores herramientas para facilitar las posibilidades negociación de proyectos de inversión, por tal motivo se deben generar redes virtuosas de intercambio de experiencias, apuntando a obtener entropía positiva, con esto, es posible acceder al establecimiento de equilibrios, en cuanto al acceso de información y conocimiento entre municipios, a esto hay que agregar la creación de alianzas público-privadas, que generen efectos sinérgicos beneficiando a todo el entorno socioeconómico de un territorio en particular.
La dinámica territorial constantemente está cargada de emergentes problemas, derivados de un sin número de demandas ciudadanas, que influyen en la gestión y en el financiamiento de múltiples requerimientos, los cuales obedecen a funciones originadas de diferentes acciones ejecutadas mediante el proceso de la toma de decisiones, tomando en cuenta la aplicación de políticas públicas, que  tienen directa relación con la gestión municipal y que, muchas veces, son insoslayables a la hora de llevarlas a cabo en un gobierno local.
Tales decisiones, obligan a poner en marcha planes de contingencia, considerando las limitaciones de la estructura, política y organizacional.  En esta encrucijada, es fundamental establecer mecanismos de interacción directa con los demás entes públicos, en sus niveles provinciales, regionales y sectoriales, dando garantía de responder con respeto y eficacia a las constantes demandas realizadas por los ciudadanos.
La Municipalidades como entes dotados de autonomía, deben ser capaces de adaptar las políticas generales de los gobiernos, considerando las realidades de cada territorio, aduciendo a las competencias locales que,  de ser valoradas e influenciadas desde sus propios liderazgos, pasan a ser protagonistas del progreso de sus localidades y no meros ejecutores de políticas nacionales.
Por otro lado, es sabido que las capacidades financieras que tienen las municipalidades, en relación con su amplia gama de competencias, sumado a las demandas que requiere la ciudadanía, es limitada.  Según datos de la Subdere (2007), las municipalidades chilenas cuentan con un 13% de los recursos del gobierno central, con los cuales deben financiar obras locales, prestar servicios de aseo y ornato, iluminación pública, mantenimiento de parques y jardines, planificar y ordenar el territorio, administrar la educación básica y media, la salud primaria, fomentar cultura, cuidar el medio ambiente, impulsar y estimular el desarrollo económico local y proveer los recursos humanos necesarios para mantener las plantas de funcionarios municipales, entre otras funciones derivadas de su rol como ente de proximidad con la ciudadanía.
Las capacidades organizacionales de las Municipalidades, también deben estar provistas de herramientas, que actúen como entes canalizadores y facilitadores del emprendimiento local, resaltando las características endógenas que poseen los territorios, agregándoles un componente de identidad a cada proyecto público y/o privado que se geste, articulando con los demás servicios públicos planes que tengan en común metas y objetivos, los están llamados realizar aportes reales y concretos desde sus diferentes esferas.  
En definitiva, el desafío que tienen las Municipalidades para propender a enfrentar los avatares del desarrollo social y económico local, está dado por establecer mecanismos de gestión de alta complejidad, donde es relevante la articulación de todos los actores involucrados, que pueden ser un aporte, desde cada sector que representen tanto el mundo público como el privado, es decir, existe la necesidad de abrir el espectro de responsabilidades para un mejor progreso, dándole importancia al efecto sinérgico que puede tener la interacción entre diferentes los entes llamados a construir un mejor desarrollo social y económico.
Guido Asencio Gallardo
Académico e Investigador Universidad de Los Lagos
Miembro Núcleo Desafíos Regionales
Miembro del Consejo Asesor Socio-Productivo

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